
Hacienda Cayara, Potosí
Hacienda Cayara, Potosí
Construida en 1557 por Juan de Pendones, la Hacienda Cayara es una de las haciendas más antiguas de América Latina, hoy convertida en hotel-museo a 23 km de Potosí.
La Hacienda Cayara cuenta entre las haciendas más antiguas de América Latina. Ubicada a 23 km al oeste de Potosí, en un valle de altura, fue construida en 1557 por el empresario español Juan de Pendones, doce años después de la fundación de la ciudad. Reconvertida en hotel-museo, conserva cuatro siglos de archivos, obras de arte y mobiliario colonial en su arquitectura original.
Por qué visitar la Hacienda Cayara
- Una de las haciendas coloniales más antiguas aún en pie en Bolivia, con su arquitectura del siglo XVI preservada.
- Un museo distribuido en ocho salas, que reúne pinturas, frescos, mobiliario, armas y bibliotecas antiguas.
- Documentos originales fechados en 1557, testigos directos de la administración colonial alrededor de las minas de Potosí.
- Un sitio vinculado a Antonio José de Sucre, quien se hospedó aquí antes de la fundación de la República boliviana.
- Una parada rural a 30 minutos de Potosí, prolongable con una noche en el hotel-museo.
Historia de la hacienda
Juan de Pendones mandó construir Cayara en 1557. En esa época, las haciendas de los alrededores de Potosí desplegaban inmensas explotaciones agrícolas destinadas a alimentar a los propietarios, la mano de obra y los animales asignados a las minas del Cerro Rico. Según los archivos del dominio, 30 hogares de agricultores dependían de sus 54 secciones, y las cosechas se almacenaban en corrales dedicados.
La propiedad conoció cuatro familias sucesivas: Pendones, Tellaheche, Sous y Aitken. Cada una mantuvo y restauró los edificios sin modificar la arquitectura inicial. La casa principal fue gradualmente reconvertida en hotel-museo a lo largo de las generaciones. El libro de visitas registra los pasos de siete presidentes de Bolivia así como de varias personalidades extranjeras.
Qué ver
El museo y sus ocho salas
Las colecciones ocupan ocho salas y reúnen pinturas, espejos venecianos, mobiliario colonial, objetos cotidianos, publicaciones antiguas así como documentos originales de títulos de tesorería fechados en 1557. La sala principal presenta alegorías pintadas fechadas en 1878, que ilustran los cinco continentes y las cuatro estaciones, junto a escenas religiosas como el Viernes Santo. Un fresco reconstituve el interior del Coliseo de Roma.
El antiguo comedor, bautizado Lili Soux de Aitken en homenaje a la madre del ingeniero Jack Aitken, conserva muebles de madera del siglo XVII y una figura de San Luis de Bosa de la Orden de los Jesuitas.
El Nido y la recámara de la marquesa
El Nido, antiguo apartamento de la marquesa Dominga Palomo, alberga frescos de los siglos XVI y XVIII que retratan escenas de la Pasión de Cristo, así como una obra de metalurgia del siglo XVI. La recámara de la marquesa expone su retrato pintado en 1900, una cama de tonalidades portuguesas del siglo XVII, obras de la escuela francesa de pintura del siglo XIX y frascos de fitoterapia.
Las bibliotecas
La biblioteca antigua reúne obras desde el siglo XVI, incluyendo ediciones de Pedro Calderón, Lord Byron, Lamartine y Voltaire, complementadas por libros de historia, ciencia, arquitectura e importantes fondos religiosos. La biblioteca nueva reúne crónicas de la época colonial, textos fundacionales de la República, obras literarias inglesas y archivos redactados entre el siglo XIX y principios del siglo XX.
El cuartel del mariscal y la sala de armas
En el cuartel del mariscal, donde Antonio José de Sucre se hospedó unos días antes de la fundación de la República boliviana, se conservan zapatos chapados y vestidos ornados con piezas de oro y plata. La sala de armas traza la historia militar boliviana con, entre sus piezas maestras, el escudo del general Manuel Isidoro Belzu y la armadura de Juan de Pendones.
La capilla y la cripta
La capilla es la construcción más antigua del dominio. Conserva un altar chapado de origen. La cripta que bordea la iglesia funciona como cementerio colonial y alberga la tumba de la última marquesa de Cayara y su familia.
Información práctica
La hacienda funciona tanto como museo como hotel. El hotel-museo cuenta con 10 habitaciones y 5 suites, todas equipadas con baño privado, con mobiliario que preserva elementos decorativos de la era colonial. Los huéspedes disponen de un espacio de asado en piedra, tradicionalmente utilizado para asar cordero.
- Horario: de lunes a sábado durante el día. Los domingos y días feriados, visita bajo solicitud previa. Confirmar horarios antes de viajar.
- Tarifas: entrada moderada, con tarifa diferenciada para ciudadanos bolivianos y visitantes extranjeros.
- Duración de la visita: cuente 1 h 30 a 2 h para recorrer las ocho salas y la capilla.
Cómo llegar
La hacienda se encuentra a 23 km al oeste de Potosí, en un valle accesible por una carretera de montaña. El viaje dura aproximadamente 30 minutos en automóvil.
- Autobús público: un servicio diario sale a primera hora de la tarde desde el mercado Chuquimia, en Potosí. Verificar horario y frecuencia en el sitio la víspera.
- Lanzadera del hotel: el establecimiento dispone de su propia lanzadera para huéspedes con reserva.
- Taxi o automóvil privado: opción más flexible desde Potosí, a preferir en caso de visita corta de un día.
Cuándo visitarla
Cayara se ubica en el altiplano boliviano, a más de 3 500 metros de altitud. El clima es seco y fresco todo el año, con mañanas frías y tardes soleadas. La estación seca, de mayo a octubre, ofrece las condiciones más estables para la ruta desde Potosí. La estación lluviosa (diciembre a marzo) puede hacer más complicados ciertos tramos. Recuerde verificar que su visita no caiga en domingo o día feriado, ya que el museo solo está abierto bajo solicitud en esos días.
Qué ver en los alrededores
La Hacienda Cayara se inscribe en un circuito colonial más amplio. Desde Potosí, es fácil llegar a Sucre, a aproximadamente tres horas de viaje, para visitar la Casa de la Libertad, lugar de firma del acta de independencia boliviana. Más al oeste, la iglesia de Curahuara de Carangas, apodada la « Capilla Sixtina del altiplano », complementa bien un descubrimiento del patrimonio religioso colonial. En las orillas del lago Titicaca, el pueblo de Challapampa, en la Isla del Sol, prolonga el viaje hacia las raíces prehispánicas del país. En La Paz, el cementerio general ofrece otra perspectiva sobre la memoria boliviana.
Preguntas frecuentes
Preguntas frecuentes
Sí. El hotel-museo ofrece 10 habitaciones y 5 suites con baño privado, en el edificio histórico. Es una opción interesante para disponer del dominio por la noche, después de la salida de los visitantes del día.
Cuente aproximadamente 1 h 30 a 2 h para recorrer las ocho salas del museo, la biblioteca, la sala de armas y la capilla. Sumando el viaje de ida y vuelta desde Potosí, prevea una media jornada.
El museo está cerrado al público los domingos y días feriados. Las visitas siguen siendo posibles por consulta y reservación previa con la hacienda.
Un autobús diario sale a primera hora de la tarde del mercado Chuquimia, en Potosí. La lanzadera del hotel-museo constituye otra opción para huéspedes con reserva de noche. El taxi sigue siendo la alternativa más flexible para una visita de un día.
Antonio José de Sucre se hospedó aquí antes de la fundación de la República boliviana. El libro de visitas registra también siete presidentes bolivianos. La sala de armas conserva la armadura de Juan de Pendones, fundador del dominio, y el escudo del general Manuel Isidoro Belzu.
Prepárese para su viaje
La Hacienda Cayara se integra naturalmente en un circuito alrededor de Potosí, del Cerro Rico y de Sucre, antes de continuar hacia el Salar de Uyuni o el lago Titicaca. Para construir un itinerario personalizado que incluya esta etapa colonial, consulte nuestros viajes en Bolivia.
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